Deconstrucción Internacional- ¡Y el Nobel de Economía va para…!

Autor: RF Nacional

|

Fecha: 8 octubre, 2018

El tiempo se ha encargado de adjudicarle al medio ambiente la importancia que se merece. Mediante la propagación de enfermedades crónicas, la desaparición de glaciares y la extinción de especies marinas, nos ha advertido que la tierra no es de hule. La historia ha confirmado a la par, el carácter crucial de un crecimiento económico sostenido; por lo que se llegó a creer que para conseguirlo era imposible detener el cambio climático y la destrucción del entorno. Convencidos de que una correlación inversa entre ambas variables sería capaz de generar grandes resultados, William D. Nordhaus y Paul M. Romer pusieron manos a la obra. El día de hoy, el Banco de Suecia les concedió el decimoquinto Premio Nobel de Economía al reconocer "la investigación en la innovación, clima y crecimiento económico". Su aportación expuso la interacción de la economía de mercado con la naturaleza y el conocimiento. Nordhaus ofreció modelos económicos que abordan las repercusiones del cambio climático y complementó su estudio con una propuesta integrada por políticas públicas capaces de hacerle frente. Su argumento consiste en que los agentes económicos no pagan por sus emisiones de carbono, por lo que, a través de los impuestos, se podría poner fin a las externalidades negativas. Romer comprobó la capacidad que tiene el conocimiento de impulsar el crecimiento económico a largo plazo. Demostró mediante la teoría del crecimiento endógeno, que las fuerzas económicas manipulan la disposición de las empresas para generar alternativas tecnológicas. Lo sostenible es lo de hoy, y los ganadores del Nobel de Economía de este año lo saben. Es por eso por lo que su trabajo evidencia los rendimientos decrecientes que se originan en el crecimiento basado en la acumulación de factores productivos. En contraataque los le apuestan al crecimiento fundamentado en ideas e innovación sostenible a largo plazo. Asimismo, destacan como imprescindible incentivar la investigación y el desarrollo con subsidios. Cabe recordar que el crecimiento sostenible es rentable cuando existe una redistribución acertada de recursos. En este sentido, no solamente se trata de incentivar el conocimiento y la pronta implementación de herramientas tecnológicas a nivel empresarial, sino de frenar la polarización del sistema capitalista. Asimismo, es clave desacelerar el desarrollo irresponsable que ve por unos cuantos, y redirigir la mirada al resto del planeta. Para ello, se ha comprobado que no bastan los impuestos o las sanciones. Debemos de estar dispuestos a romper la egoísta relación que hemos construido entre la economía y la ecología. Aquella en la que la primera explota a la segunda en beneficio de pocos y en detrimento de la mayoría. Finalmente, seremos partícipes de un sistema sostenible en la medida en la que logremos transformar a nivel individual, el vínculo nocivo con el Planeta Tierra. Comencemos a practicar un renovado e inexcusable modus vivendi. En palabras del realista Honoré de Balzac, "aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia". @camilagomezdb Colaboración de Camila Gómez Díaz Barreiro

Source: Internacional